COVID-19: 5 conductas a evitar

COVID-19: 5 conductas a evitar

En plena emergencia sanitaria debido a la pandemia por coronavirus, obligados a permanecer en la propia casa alterando radicalmente nuestras rutinas, algunas personas pueden experimentar un aumento de las preocupaciones y padecer crisis de angustia más o menos graves. Esta situación tan excepcional de no saber cómo irá desarrollándose, cuánto durará, qué consecuencias traerá, etc. nos expone a una condición de incertidumbre general. Y nosotros psicólogos ya sabemos que ésta es la condición ideal para la proliferación de antiguos y nuevos miedos.

«Y más miedo tengo más aumenta mi estado de alerta y más aumenta mi estado de alerta más ansioso me pongo». 

Según los datos que aparecen en un informe del año 1993 redactado por el Centro Nacional de Condiciones de Trabajo, ante una catástrofe a menudo las reacciones de las personas no son las apropiadas. Si describimos las reacciones más generalizadas, se puede decir que durante el período de impacto: 

  • del 10-25 % de las personas permanecen unidas y en calma, estudian un plan de acción y posibilidades

  • el 75 % manifiesta conducta desordenada, desconcierto. Del 10-25 % muestran confusión, ansiedad, paralización, gritos histéricos y hasta pánico. 


Efectivamente, cuando el estado de alerta se dispara algunas personas pueden llegar a exhibir conductas inadecuadas tanto a nivel personal que social. Por ejemplo, a nivel personal puede uno/a angustiarse y sugestionarse hasta el punto de estar convencido/a de haber contraído el virus. Puede uno/a tenerlo difícil a la hora de centrar su atención en alguna que otra actividad. Justo en esta situación de cuarentena es saludable saber aprovechar constructivamente el tiempo que tenemos a disposición para dedicarnos a aquello que habitualmente no solemos hacer o con el propósito de experimentar nuevas actividades. También uno/a puede tener problemas de sueño y mostrarse particularmente malhumorado y/o agresivo consigo mismo y con los demás.

Mientras que, a nivel social, una persona en estado de alerta máxima puede llegar a generar en su propia casa un clima de mucha tensión que dificulta la normal convivencia. Es el perfil de persona que se abastece de provisiones y medicinales dejando a manos vacías otras tantas personas que en algunos casos están más necesitadas. Es el perfil de persona que atasca las líneas telefónicas de atención médica y los pasillos de los hospitales o contrariamente evita tomarse en serio la situación saboteando intencionalmente las medidas preventivas arriesgando su salud y las de otros. En general muestran menor cooperativismo.

¿Qué es mejor no hacer?

Con el fin de gestionar de la mejor manera nuestro estado de preocupación, se aconseja evitar ciertos comportamientos que repetidos podrían aumentar drásticamente el estado de alerta hasta provocar síntomas de ansiedad invalidantes. Un aumento de la ansiedad es contraproducente porqué nos hace sentir que estamos perdiendo el control de la situación y consecuentemente nos portaríamos de forma alarmista. A continuación, cinco conductas a evitar para no empeorar la situación propia y de los que nos rodean:

  1. Evitar el exceso de informaciones con todo lo relacionado al tema "coronavirus" para no aumentar la percepción de peligro. Más noticias recibo (whatsapp, televisión, Internet) más aumento la probabilidad de provocarme nuevos miedos qua a su vez aumentan mi nivel de ansiedad.

  2. Evitar buscar informaciones de tipo médico en internet para no aumentar preocupaciones hipocondriacas. Más busco informaciones médicas corro más riesgos de autosugestionarme provocando más ansiedad. 

  3. Evitar hablar en exceso de los propios miedos. Más hablo de ellos más indefenso me siento más aumenta la ansiedad.

  4. Evitar inspeccionarse corporal y frecuentemente en búsqueda de síntomas físicos. Más me inspecciono más aumento el estado de alerta más estrés provoco en mi cuerpo y más síntomas puedo llegar a percibir. 

  5. Evitar esforzarse en no querer saber nada para no sentir miedo. Esforzarse de no pensar en algo ya es pensar en aquella cosa y puede desembocar en una obsesión (idea fija que asalta la mente) y por lo tanto provocar ansiedad. 

Al final, en un estado de alerta creciente podemos observar un incremento importante de ideas fóbicas, obsesivas, paranoicas o catastróficas que activan innecesariamente nuestro organismo. Y a su vez, cuando nos encontramos ansiosos ese tipo de ideas van aumentando. En fin, un gato que se muerde la cola. 

Unas pocas recomendaciones

Por último, unas recomendaciones para la gestión psicológica de la cuarentena por el coronavirus:

  • Planifica la nueva situación

  • Infórmate adecuadamente. Información sí, pero la justa

  • Mantengamos los contactos con familiares, amigos y conocidos

  • Aprovecha el momento para hacer algo distinto

  • Tomate tu tiempo para la creatividad

  • Tomate tu tiempo para hacer deporte en casa

  • Cuida tu forma de expresarte (lo que dices y como lo dices) sobre todo con aquellas personas que compartes más tiempo

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