El dolor y lo doloroso

El dolor y lo doloroso

NO QUIERO SUFRIR

El dolor nos resulta insufrible. Ciertamente a nadie le gusta el dolor, hacemos todo lo posible para evitarlo, queremos quitárnoslo de encima cuanto antes. Lo que ocurre, también ciertamente, es que a veces el dolor es inevitable. Y podemos agravarlo en la medida en que tratamos de suprimirlo o de evitarlo.

«Si con algo no podemos los humanos es con el dolor». 

Si se considera la razón como la vía principal para la gestión de las dificultades y por la búsqueda de soluciones, la experiencia del dolor y del trauma nos enseña claramente cómo ésta fracasa míseramente frente a los dramas de la vida. Enfrentarse a un luto, una separación, la muerte de una persona querida con la sola razón, no nos permitirá construir una vía de salida al dolor positiva. El dolor y lo doloroso se arrastrarán en el tiempo influyendo pesadamente en nuestro bienestar psicológico y emocional. 
 

LUTO PATOLÓGICO

Es una experiencia (la del dolor) que quisiéramos que nunca nos afecte, pero paradójicamente parece que para poder hacer frente a la vida es indispensable adquirir la capacidad de afrontar y gestionar el dolor. El dolor de un luto no es en sí mismo un estado patológico, aunque vaya acompañado por sensaciones y emociones devastadoras; no es ninguna enfermedad. Si es patológico cuando la persona se bloquea por mucho tiempo y el dolor le impide la difícil elaboración del luto. Estas personas son incapaces de producir cambios, evoluciones y movimientos.

«Si la vida no es lo que nos sucede, sino lo que hacemos con lo que nos sucede, entonces siempre seremos responsables de lo que hacemos, construimos o evitamos de construir con lo que el destino nos ha dado en suerte, y no siempre es una buena suerte».


PARA SUPERAR EL DOLOR

Como escrito anteriormente, la tendencia a evitar a cualquier precio la sensación del dolor es innata y humana y la creencia de que el discurrir del tiempo, por sí solo, baste para curar puede ser en ciertas circunstancias ilusorio. Por desgracia, "se cura de un sufrimiento sólo a condición de experimentarlo plenamente" (M. Proust) y el dolor evitado se mantiene y se incrementa en el tiempo. Para procesar un luto se necesita dar espacio a la expresión del dolor, meterse dentro y pasar a través de él.

Es más, Víctor Frankl nos invita a dedicarnos a la búsqueda de la pasión. Si nos sintonizamos con esta sugerencia veremos como prestar atención a lo bello que tenemos alrededor nuestro, es decir, no a lo que es útil sino a lo que consigue suscitar interés y pasión, sea el hilo de Ariadna para salir del dolor.

En todo caso, si la persona percibe no poder conseguirlo sola, para superar el dolor puede recurrir a la ayuda de un profesional de salud. En mi experiencia clínica, gracias al utilizo de técnicas especificas es posible acortar el procesamiento del dolor.

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